A Vicky Dávila se le olvidó no solo que es periodista sino que el programa sería emitido, además del canal RCN y La FM, por el canal NTN 24, la señal de cable de RCN que bajo el lema “de latino para latino”, quiere posicionarse como el único canal informativo para Latinoamérica (muy buen canal, por cierto y esto amerita un próximo artículo).
La entrevistadora se comportó como una colombiana dolida y resentida, que le reclamaba a Chávez por cuanta cosa ha dicho. Debo reconocer que el primer mandatario de los venezolanos tiene mucha mucha paciencia, yo no me hubiera aguantado una periodista tan igualada más de cinco minutos.
“Presidente, con el respeto que me merece, déjeme decirle que Colombia no es un narco-estado. Hay democracia y hay justicia” Claramente ese es el rol de un representante del gobierno, no de una representante de un medio de comunicación que debe informar.
“Si usted quiere tanto a Colombia no nos llame narco-estado”… ¿pero quién es esta insolente para decirle a un Presidente lo que debe decir?
Esas peticiones de que no nos llame más así, no le quedan nada bien y menos en ese tono de adolescente a quien le pusieron de apodo gordita o feita y le dice a sus compañeros con timidez que ya no le digan más así.
En este momento ella debe olvidar que es colombiana y concentrarse en que es una periodista que le quiere llegar a los hispanohablantes del mundo. Recuerden que esta entrevista iba también para el canal latinoamericano y no creo que a un televidente ecuatoriano o venezolano o de donde sea, le interese la posición de la periodista, o sus sentimientos, o si está o no ofendida. En este punto es donde considero que debió guardar más distancia.
Nunca he visto a Ángela Patricia Janiot, ponerse la camiseta de Colombia en ninguna entrevista desde CNN en español. Ella deja su nacionalidad y se dedica a informar, sin matices.
Si la entrevista fuera solo para el Canal RCN… imperdonable también la actitud de Dávila, pero pasable porque se trata de un medio local y está complaciendo a su único público, pero al tomar partido abandonó a los televidentes del resto del continente.
A cinco minutos de iniciar la entrevista, Chávez dice que Uribe es un mentiroso compulsivo y de inmediato Vicky brinca y le pide que para que el diálogo sea constructivo, trate de no ser ofensivo, de no insultar.
A ver… ¿qué esperaba esta mujer? ¿Qué dijo ella? Yo vengo de RCN y este señor me va a decir: “Lo siento, tienes razón, me retracto, Uribe no miente”. Eso jamás iba a pasar y menos con este personaje.
¿A quién se le ocurre frenar el impulso del entrevistado con estas condiciones? Es válido, por supuesto, que el periodista sea quien dirija la entrevista hacia donde quiere llevarla, contrapreguntar, cambiar el rumbo de un tema, escarbar, preguntar de manera distinta un punto clave, indagar, insistir, sacar verdades, hacer quedar mal al personaje si uno sabe que miente… pero esa es la magia de un buen periodista, que es tan inteligente que sabe hacerlo de manera sutil, sin que el otro se de cuenta. Que su entrevistado solo sienta que el periodista logró su objetivo cuando vea la entrevista o la lea, si es un impreso y se dé cuenta de que dijo algo que no debía decir. ¿Pero pedirle a Chávez que no le diga mentiroso a Uribe? NOOO.
No es un secreto que los medios siempre tienen una inclinación, así se esfuercen por parecer imparciales, y RCN es uribista, por supuesto, y no lo esconde, de hecho los grandes medios lo son, trabajé para La República que también apoya al gobierno, pero ese no es el punto.
En este caso, si lo que se quiere es demostrar que en efecto, Uribe no miente, es más adecuado y más profesional atacar a Chávez con argumentos, con preguntas y comentarios que lo desnuden y lo dejen ver que el que miente es él, si ese era el plan, no con reclamos y lecciones endebles de lo que es Colombia, a un tipo que hasta conoce este país mejor que cualquiera de nosotros.
Aquí la desarmada fue ella y un buen periodista es el que desarma a su interlocutor.
Lo que hizo con esa advertencia es tanto como preguntar ¿Cuál chiva me va a dar? Así nadie le va a dar chivas, el trabajo del periodista es justamente escudriñar hasta poner en boca del otro lo que quiere oír.
Triste este proteccionismo nada escondido a nuestro presidente, esa defensiva con Chávez y ese patriotismo barato. El periodista debe también camuflarse.
Y ante esa petición de que no ofenda a Uribe, por supuesto, Chávez le dice que cómo le va a condicionar lo que debe responder… y tiene toda la razón.
Aquí va otra: “Es muy triste mencionar la palabra guerra, ni siquiera debería existir esa palabra”, eso no lo diría ni Xiomy en los tiempos de “Todo el mundo está feliz” y de "Nubeluz".Luego le dice con tono de niña chiquita que le insiste a su papá que la perdone o que le quite un castigo: “¿Borramos la palabra guerra entre Colombia y Venezuela?”, de verdad que eso no lo decía ni el payaso venezolano Popy cuando le cantaba a las flores y al tío Mario, ni el gran Chabelo, amigo de los niños mexicanos.
“Yo no hago recomendaciones al gobierno de Colombia”, dice Dávila con tonito de señora digna peleando con su marido por la mesada de los niños. A lo que sabiamente responde Chávez “pues deberías, como ciudadana, entonces lo hago yo…”. Es decir, ella no hace recomendaciones, queriendo decir que ese no es su papel como periodista, pero sí en cambio va a hacerle reclamos patriotas por lo que ha dicho este hombre.
“¡Él es muy bravo!”, dice más adelante refriéndose al presidente de Ecuador, Rafael Correa. Esto fue demasiado chistoso, con tonito de señora chismosa: “Uy ese Correa es como bravo, ¿no?”. ¡Eso es comentario como para Tola y Maruja, por Dios, no para una periodista!
Y lo más triste es cuando dice que en Colombia hay justicia y que quien comete un delito lo paga. Eso no pasa en ningún país de Latinoamérica donde sabemos que hay corrupción e impunidad. Hay que querer el país pero no hay que tapar el sol con un dedo. Además se lo dice con tono de lección: “Mira Hugo, aprende, en Colombia hay justicia lo que pasa es que no estás bien informado”.
A partir de aquí quiero que se abra el debate, el debate periodístico, no político, porque no me interesa que sea una charla cotidiana más acerca de lo que todos hablan porque está en la agenda mediática diaria. Nótese que aquí no defiendo posturas de izquierda ni de derecha sino el modelo de entrevista.
Y lo hago en buena onda, desde mi posición de periodista y de profesor de periodismo, que por supuesto, puede estar equivocado. Seguramente las bases del periodismo desaparezcan con el tiempo porque justamente los medios, o mejor, los canales de televisión para ser más exactos, están obviando esas bases y generando nuevas propuestas en las que el periodista asume otros roles. Puede que debamos todos aprender de eso. ¿Por qué no? De repente tenga más sentido enseñar a partir de la realidad, del periodismo y no a partir de lo que se supone que debería ser…
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